lunes, 5 de diciembre de 2011

MATANDO AL VIEJO DENNIS

1992 fue el año posiblemente más duro de Dennis Keith Rodman.
El viejo Dennis
El exjugador de la NBA se crió en la texana ciudad de Dallas, en uno de los barrios más humildes y peligrosos de la ciudad. El abandono de su padre y que se tuviera que empezar a ganar la vida a los 7 años marcó su infancia. A los 17 años, según se dice, aún no había comenzado a jugar al baloncesto, y apenas medía 1´75. Pero en ese año, en el que trabajaba en un supermercado de su ciudad natal, creció 27 centímetros, lo que le hizo plantearse su dedicación al baloncesto.
Llegó a la NBA siendo un mal jugador técnicamente, pero con mucha garra. Durante su primer año en los Pistons no destacó, pero su defensa, sobre todo en un partido a Larry Bird, comenzaba a ser popular en toda la liga. Los rivales le empezaron a odiar. Incluso David Stern le temía.
Su aportación a los 'Bad Boys' fue aumentando, llegando a ser un pieza básica en su esquema. Dos títulos de campeones llegaron a la franquicia de Detroit.
Sin embargo, en 1992, Chuck Daly, el entrenador de Dennis (al que este consideraba su padre), se marchó a los Nets de Drazen Petrovic y la mujer del "gusano" lo abandonó llevándose a su hija a Sacramento.
Rodman cayó en una depresión y se produjo un hecho que marcaría al ala-pívot de por vida. Miembros de los Pistons le encontraron en una furgoneta en el pabellón con una escopeta cargada, lo que se entendió cómo un intento de suicidio del jugador. Sin embargo, él decía que se trataba de la muerte del antiguo Dennis, al que había matado para dejar salir al nuevo.
Lo cierto, es que a partir de ese momento, Dennis cambió a mejor, según dicen los que mejor le conocen. Sin embargo, no volvería a estar en su sano juicio jamás.
Tras su traspaso en 1993 a los Spurs, se convirtió en el personaje más extravagante dentro y fuera de la pista, aunque su rendimiento cómo jugador, fuera espectacular.

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